La importancia de los objetivos de ventas individuales en tu salón de belleza

objetivos de ventas

En más de una ocasión en nuestro blog, hemos hablado de la importancia del trabajo en equipo en un salón de belleza, o spa.

Sin embargo, hoy queremos centrar nuestra atención en los objetivos de ventas individuales en tu organización. Alcanzar los objetivos de ventas de un negocio, representa un gran desafío. Todos tienen que trabajar para alcanzar la meta, pero no todos pueden contribuir de la misma forma.

En general, el propietario de un salón de belleza fija objetivos de ventas individuales iguales para todos; sin embargo, cada persona es diferente y sus habilidades dependen en gran medida de su experiencia
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No se puede pedir el mismo nivel de ventas a un miembro del equipo recién llegado a tu salón, que a una persona que lleva trabajando a tu lado durante más de cinco años. Simplemente, los objetivos de ventas tienen que adaptarse a la situación, y a la persona.

¿Cómo fijar los objetivos de ventas?

El primer paso es determinar las expectativas de ventas generales del salón, en un determinado periodo de tiempo. Para hacer eso, hay que tomar en cuenta todas las variables (periodo del año, crecimiento general a lo largo del tiempo etc.) Una vez definido el objetivo, es el momento de evaluar en qué medida cada empleado puede contribuir al mismo.

A este punto, la mejor manera para entender qué nivel de contribución te puedes esperar de cada empleado, es la de organizar un encuentro individual semanal con cada uno de ellos, durante el cual tendrás que tomar en cuenta los siguientes puntos:

1) Ventas totales del empleado durante la semana precedente
2) Individuación de eventuales problemas, y obstáculos que han podido limitar las ventas durante la semana
3) Individuación de posibles soluciones
4) Expectativa de ventas del empleado durante la semana siguiente, basada en su experiencia personal

Una vez analizados todos los puntos, ha llegado la hora de decidir con el empleado un resultado que sea alcanzable, pero al mismo tiempo ambicioso. Para eso, es necesario salir de la zona de confort, e ir aumentando progresivamente el nivel de ventas requerido, semana tras semana.

Una vez que el empleado haya aceptado el objetivo, una buena idea es la de hablar de todas las herramientas y estrategias que tiene a disposición para alcanzarlo; por ejemplo, eventuales ofertas semanales que podrá utilizar para captar mayores clientes.

¿Qué puedes obtener fijando objetivos de ventas individuales?

Antes de todo, entenderás el nivel de autoconfianza de todos los miembros del equipo. Notarás que algunos tienden a fijarse objetivos muy modestos, por miedo a no poder alcanzarlos; pero eso es un buen punto de partida para hacerles cambiar de actitud, y aumentar su autoestima.

En segundo lugar, darás una imagen de líder que se preocupa por cada uno de sus colaboradores; este punto aumenta considerablemente la motivación. Tus colaboradores harán de todo para satisfacer las expectativas.

Por último, podrás individualizar los puntos débiles de cada uno de ellos, ofreciendo un tipo de formación más mirada y eficaz.

¿A qué tipo de problemas podría enfrentarme si fijo objetivos de ventas individuales?

En general, fijar objetivos de ventas individuales no tendría por qué generar resistencia en tus colaboradores. Sin embargo, si hasta ahora no lo has hecho nunca, tus empleados podrían tener la impresión de que quieras mantenerlos excesivamente bajo control.

La solución es la de enseñarles las ventajas de este nuevo método de medición de los resultados. El objetivo de ventas general existirá siempre, pero ahora estará mejor repartido entre todos. Además de eso, gracias a este método podrán obtener un mejor seguimiento y crecer más rápido como profesionales.

Comparte las historias de éxito

El último consejo que podemos darte, es de compartir siempre las historias de éxito de tu equipo. Una historia de éxito tiene un poder extraordinario: aumenta la motivación y confiere protagonismo a todas aquellas personas que han logrado alcanzar, y superar, las expectativas.

En un trabajo el dinero es importante, pero lo es aún más el reconocimiento de parte del líder, y de los compañeros de trabajo. La satisfacción personal es un motor extremadamente potente.