¿Tomar el control de tu salón de belleza o buscar excusas?

directora de orquesta

Todo lo que pasa en tu salón es consecuencia de algo (o de la actitud de alguien). Pueden pasar cosas buenas, o malas; sin embargo, en cada situación, quién tiene que tomar el control del salón eres tú.

Se trata de la mayor responsabilidad de un líder: saber actuar en el momento adecuado y de la forma más eficaz. De todos modos, los líderes no son superhéroes capaces de escalar montañas sin esfuerzo. Algunos pasan a la acción de forma rápida, pero a punto de llegar a la meta pierden coraje y no son capaces de controlar la situación.

Otros procesan todos los elementos de una decisión de forma demasiado obsesiva, antes de pasar a la acción. Eso se traduce en una falta de control y en la perdida de muchas oportunidades en el camino. A este punto, la elección es tuya: ¿quieres tomar el control de tu salón de belleza o seguir buscando excusas por no hacerlo?

En este artículo te dejamos algunos consejos sobre cómo tomar el control de tu salón sin que eso se convierta en un dolor de cabeza.

1) Las debilidades son obstáculos: Las debilidades son esas pautas de comportamiento y formas de pensar que afectan negativamente tus buenos propósitos. El miedo a enfrentarse a tus empleados, al no ser apreciado, al tomar decisiones que afecten negativamente al equipo, podrían frenarte en la toma de decisiones.

La clave para superar tus debilidades consiste en reconocerlas. Normalmente, la forma en la que te sientes sugiere claramente cuando la debilidad se está presentando. Es difícil salir de tu zona de confort, pero a veces es necesario para tomar el control de la situación. Recuerda que los buenos líderes siempre tienen la situación bajo control.

2) Tomar el control de tus oportunidades: Tomar el control para conseguir el mejor resultado significa también abrirse a nuevas oportunidades. Es la diferencia entre emprender el viaje hacia una tierra lejana o sentarse delante de tu casa hablando de los sitios maravillosos que te gustaría visitar. La experiencia y el conocimiento son fruto de la acción, y no de los sueños.

3) Tomar el control y no ser un dictador: El director de una orquesta controla el flujo, el ritmo y la intensidad de los instrumentos. En calidad de líder de tu negocio, eres tú quién diriges. Tomar el control significa dirigir, enseñar e infundir energía en los demás. Los líderes que confunden esto con tomar un control dictatorial, tendrían que plantearse un cambio radical en su forma de liderar. Crear una cultura empresarial toxica y disfuncional, afecta negativamente al negocio. El control hay que tomarlo con respecto e integridad.

4) Refugiarse en las excusas: La productividad, el beneficio, la retención del equipo y la fidelidad son los cuatro elementos más importantes del negocio. Si no los controlas, no puedes esperarte grandes resultados. Se podría comparar esta situación al encontrarse en un barco, en el medio del Océano, dejando que sea la corriente a decidir tu rumbo.

Cuando las cosas empiezan a ir mal, no hay excusa que valga. Puedes encontrar todas las excusas que quieras para negar que la responsabilidad es tuya. Buscar refugio en las excusas no es beneficioso ni para el negocio, ni para ti. ¿Qué pueden pensar tus empleados al verte tan perdido? ¿Qué pueden opinar de ti al ver que no asumes tus responsabilidades y prefieres escaparte del juicio de los demás?

A este punto, solo te queda una cosa por hacer: levantarte con orgullo del cómodo sillón que has ocupado durante tanto tiempo, tomar las riendas de tu salón de belleza y hacer de todo para perseguir el éxito. ¡Olvida las excusas y los miedos a partir de hoy!